CÍTRICOS

Naranjas:

La naranja es un fruto redondo, color naranja, consumido mayoritariamente en invierno.

Su pulpa es una fuente importante de vitamina C y su  sabor es intenso, desde ácido hasta dulce según la variedad.

La naranja se usa para consumo en fresco y, para la industria, principalmente en zumo, y se divide en “Navelinas”(la mejor como fruta de mesa), “blancas” (ideales para zumos) y “Sanguinelli” (Poseen el carácter distintivo del color rojo en la pulpa, zumo y corteza, debido a unos pigmentos llamados antocianos. Su sabor recuerda al de las frambuesas o cerezas, rasgo más acusado en las variedades de pulpa con una coloración más intensa.

Mandarinas:

La mandarina es el cítrico más parecido a la naranja pero más delicada, de menor tamaño y más fácil de pelar, lo que la hace una de las frutas más apreciadas y perfecta como tentempié, así como una de las frutas más predilectas para los más pequeños.

Su pulpa es jugosa y dulce o muy dulce,  refrescante y nutritiva.

Fuente de vitamina C, aunque en menor proporción que la naranja, es rica en fibra y posee un elevado contenido en agua, por lo tanto es baja en calorías.

Se clasifica en tres grandes grupos: Clementinas, Híbridos y Satsumas.

Limón:

El limón, antiguamente llamado  “La fruta de Oro”, es de color amarillo intenso, de forma redonda y levemente alargada, posee una corteza fuerte y resistente. 

La pulpa es de color amarillo pálido, jugosa, de sabor ácido y su aroma es extremadamente fragante y especial.

Posee propiedades preventivas y protectoras para la salud, es revitalizante y antioxidante, rico en vitamina C y aceites esenciales.

Su uso puede ser en fresco para usos culinarios y su zumo en la industria de preparados alimenticios. Para la industria farmacéutica es materia prima para la elaboración de numerosos medicamentos, y en casa se puede utilizar para cuantiosos remedios caseros.

No puede faltarnos en la vida diaria.

Pomelo

Es un cítrico  cuya forma es como la de una naranja, pero de mayor tamaño y de color amarillo como el limón, aunque existen variedades de color verde y rosáceos. Su pulpa va del amarillo pálido al rojo intenso.

Con amplias propiedades (digestivas, estomacales y antisépticas) y gran versatilidad en la cocina, tiene un sabor ligeramente amargo pero muy agradable al paladar.

Está formado en un 90% de agua, por lo que supone un bajo aporte calórico y tiene un alto contenido en vitamina C, fibra, calcio, magnesio y potasio.